domingo, 7 de enero de 2007

Material docente/Artículos/Estudio

Título: “Máximo Rendimiento con el Mínimo de Esfuerzo”.
Autor: Exequiel Ricca
Modalidad: Relato de experiencia.
Institución de formación: Instituto Superior de Música de la Universidad Nacional del Litoral.

Fundamentación / Marco Teórico:

En el camino del estudio de mi instrumento, en este caso la guitarra, he encontrado muchas dificultades que me llevaron a la reflexión y a la investigación de las mismas para poder superarlas. Una de ellas fue la correcta adquisición de la técnica instrumental, para poder ponerla al servicio de la música y así llegar a su espíritu.
Dentro de esa búsqueda, ayudado por personas que acortaron mi camino, encontré un tópico que movilizó mis estructuras y matrices de aprendizajes: “Máximo rendimiento con el Mínimo de esfuerzo”. Éste postulado, originado por el guitarrista Abel Carlevaro, dio lugar a partir de la segunda mitad del siglo xx, a una nueva "Escuela de la Guitarra” clásica, en donde sostenía que el estudio no debía ser producto de horas inútiles en el trabajo maquinal, ajeno a toda labor inteligente, sino que debía ser un estudio conciente y reflexivo de los movimientos a emplear.
Al poner en práctica éste concepto, con el tiempo experimenté una reducción de horas en el estudio y la adquisición de movimientos positivos quedando éstos como herramientas útiles para el estudio de nuevas obras. Pero todavía sentía que me faltaban algunos puntos a vencer: la relajación muscular, la fluidez del movimiento, el estar contento en el escenario con mi ser y mi cuerpo. Fue en ese instante donde él “pensar del cuerpo” apareció. Hasta ese momento mi trabajo era sobre la conciencia del movimiento de los dedos sobre el instrumento , pero no sobre la totalidad, mi sorpresa fue cuando empecé a explorar mi cuerpo, generar percepciones nuevas, a desarrollar lo sensorial, a preocuparme en explorar las falanges de los dedos, los segmentos corporales, qué pasaba con mi eje, espalda, cuello, pies, cintura, hombros, articulaciones, tensión- relajación, etc. Así emprendí el estudio de las obras fuera del instrumento, generando ejercicios técnicos – corporales, que contribuirían luego a la ejecución y a la despreocupación de la técnica, quedando solo la música.
De inmediato empecé a experimentar todos estos pensamientos en mis alumnos, y el resultado fue extraordinario, conceptos que a mí me llevaron mucho tiempo asimilar éstos los adquirieron en tan solo una clase. Por relatar una experiencia a modo de ejemplo: con un niño de nueve años empezamos a estudiar acordes con cejilla, donde éstos son muy difíciles para un principiante, y más aún para un niño de tan corta edad. Para vencer éste problema, desarrollamos la siguiente actividad corporal: sobre una superficie plana, jugamos a que los dedos eran gusanos haciéndolos deslizar doblando todas las falanges por toda la superficie, luego podían detenerse en cualquier parte de su “cuerpo” (dedos) percibiendo su tamaño, la tensión, la presión. Posteriormente hicimos la misma experiencia, pero esta vez sobre el diapasón de la guitarra.
Cuando fuimos al ejercicio propiamente dicho, el niño ya tenía una clara percepción del dedo en estado de cejilla y de que parte del dedo debía hacer más presión.
A modo de conclusión quiero decir que mi estudio y enseñanza musical e instrumental no concibe más al cuerpo como algo separado de la mente, sino como una unidad; preocupándome en desarrollar una actitud consciente y reflexiva del cuerpo - mente. Desde éste pensamiento personal, propongo a músicos- instrumentistas, que se planteen estas inquietudes.
Por otro lado el docente que cree en esta unidad debe movilizar y atender estas preocupaciones, generando nuevas pedagogías que amparen el desarrollo y el despertar de la conciencia de los sentidos, la sensibilidad, lo sensorial, y el cuerpo; para así contribuir a acortar el camino hacia el “espíritu de la música”, de las futuras generaciones de músicos- instrumentistas.


Bibliografía:

Abel Carlevaro (1979) Escuela de la guitarra, exposición de la teoría instrumental. Buenos Aires, editorial Barry.
Alfredo Escande (2005) Abel Carlevaro. Un nuevo mundo de la guitarra. Impreso en Uruguay. Editorial, Santillana.
Violeta de Gainza – Susana Kesselman (2003). Música y Eutonía: El cuerpo en estado de arte. Buenos Aires- México. Editorial Distribuidora Lumen SRL.

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2 comentarios:

Amada Inmortal dijo...

Querido Exequiel, más allá qeu la amistad qeu nos une es tan profunda como la existencia del universo mismo, quiero destacar lo más profesionalmente posible tu actividad musical, ya que te conocí cuando recien te iniciabas.
Al conocer esta historia me permite hablar de progresos, ellos son muchos, se evidencia en los post de este blog y en este último post en especial.
Hablar de vos es hablar de sensatez y sentimientos, es hablar de la convinación perfecta de hombre instrumento.
Contar anécdotas de amigos, como decir que tus visitas eran cortas porque tenías que prácticar, o que trabajar con vos es como estar en una completa sincronía y responsabilidad por la conjuganción sensatez - sentimiento antes mensionada...
Explayarme más sería ya comprometedor para la objetividad del escrito este. Por lo que sólo me resta decir que tienes mucha leña para fuego y mucha luz para quitar las sombras...
Adelante con los progresos porque lo mereces.

Exequiel Ricca dijo...

Gracias Val. Tus palabras me siguen dando fuerzas para seguir...

un abrazo mi amiga...